“Que todos aclamen al Rey Carmesí”
Tras el buen sabor de boca dejado por el primer cómic de La Torre Oscura, la pregunta que muchos (entre los que me incluyo) se hacían era si se mantendría el nivel en los números posteriores. Por mi parte, he de decir que la respuesta es sí.

La calidad artística es indudable, a la par con el primer número. El aspecto visual del cómic es absolutamente maravilloso, y tanto el dibujo de Jae Lee como el color de Richard Isanove son soberbios. Sólo por ello ya merecería la pena. La historia en sí misma se desarrolla linealmente a partir del punto donde termina el primer número, y se centra sobre todo en la presentación del resto de actores principales, en su mayor parte muy bien retratados por los artistas: los Cazadores del Gran Ataúd, Rhea de Cöos, Susan Delgado (por supuesto) y, sorpresa, el mismísimo Rey Carmesí.
Esto es, sin duda, uno de los alicientes para un aficionado veterano de la saga: las escenas nuevas. Si bien éstas podrían estar pensadas en un principio para facilitar la comprensión de la historia a un no iniciado en la Torre Oscura, lo cierto es que además se centran en aspectos que quedaron poco desarrollados en las novelas. Destaca fundamentalmente la relación de Walter/Marten con el Rey Carmesí, aunque he de decir que me “chirría” un poco el hecho de que el malvado hechicero pueda crear puertas con tanta facilidad. Por cierto, la presentación del demoníaco Rey Carmesí es magnífica, la mejor viñeta de este segundo número.
En cuanto al relato final de Robin Furth, se presenta como algo más parecido a una lección de historia, más que un cuento. Habla de la creación del mundo (o del multiverso), introduce a Maerlyn y a los monstruosos Demonios Mayores, y nos aclara el origen de las enigmáticas esferas que conforman el Arco Iris de Maerlyn, y el importante papel que desempeñaron en el nacimiento del Rey Carmesí. Esta es precisamente la clase de material que los fans de la Torre Oscura estaban esperando, así que por esa parte, es muy de agradecer que aparezcan estas historias en el cómic, pues resultan sumamente interesantes e instructivas. Es realmente una lástima que no las haya escrito el propio Stephen King.
En definitiva, que pocas pegas se le pueden poner. Si acaso, me queda la duda de si los nuevos lectores, sin conocimientos previos de la obra, podrán seguir con facilidad el desarrollo de la trama, o si los diálogos no les resultarán un poco “forzados”, en el sentido de que, aunque copiados literalmente de la novela (o quizá por eso mismo), les falta el mayor contexto que ésta les proporciona. A pesar de todo, lo dicho, muy buena adaptación.